Algunas veces escuchamos palabras despectivas, vemos actitudes de rechazo, palabras negativas que nos desmotivan y dañan nuestra imagen. Nuestra autoestima se ve lastimada y afecta nuestro interior, empezamos a sentir complejos, sentimientos de inferioridad, inseguridad, dudas y no nos aceptamos como somos.

Por ello nuestra clase fue expresar cosas positivas a los demás del modo más sincero posible y determinar por nuestra fe que mi compañero teen, es grande, es bueno, es fuerte, es alegre y sobre todo es un teen transformado para agradar a Dios, con comportamientos y actitudes que alegran el Corazón de Jesús.