Ser educadora u orientador no significa solamente cuidar de los niños o preadolescentes; sino va más allá, representa y significa prepararse para enseñar, cuidar durante su proceso de crecimiento y maduración y estar en constante comunión con Dios para hacer que ese aprendizaje sea verdadero y significativo desde el punto de vista espiritual para que en ellos haya frutos.

Una educadora no solo toma en sus manos desde un recién nacido hasta un niño de 10 años, un orientador no solo realiza actividades de animación para entretener a los preadolescentes, sobre todo, le enseña el camino de la salvación, la necesidad de conocer al Señor Jesús, de ser fiel en todos los sentidos, de marcar la diferencia en esta sociedad que cada vez más nuestros niños y jóvenes adolescentes se pierden. Ellas/os cuidan como un hijo, como un hermano, como un amigo y sobre todo cuidan del alma de aquél recién nacido, de aquél niño y de aquél o aquella joven adolescente, en sus oraciones y propósitos están presentes estos pequeños y adolescentes que por algunos adultos son ignorados.

Por este motivo el pasado domingo 12 de octubre El Responsable del país Pastor José Silva como un homenaje y dando valor a la tarea y responsabilidad importante que desempeñan las educadoras y orientadores dentro de Familia Unida consagró a cada uno de ellos junto con los demás pastores y esposas.

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