Os presento a mi pequeño hijo, Alejandro.

Cuando era aún más pequeño no conseguía dormir, con frecuencia tenía pesadillas y yo no entendía que le pasaba, se despertaba llorando y asustado.

Siempre le llevé a la EBI, ahí y en casa le enseñamos a orar, a  hablar con el Señor Jesús para que le cuide mientras duerme, aprendió a usar su propia fe, a pedir por sí sólo la bendición y la protección de Jesús.

No importa si son pequeños o grandes, dios siempre escucha las oraciones sinceras y nos responde.

Jessica, Alejandro (papá) y Alejandro (hijo)