Él es la Roca, cuya obra es perfecta, porque todos sus caminos justos son; Dios es la Verdad, y no hay en Él injusticia; Justo y recto es. (Deuteronomio 32.4)

Durante todo este año, hemos estudiado sobre la Plenitud de Dios – Sus características y atributos. Su Obra en nosotros es grandiosa, perfecta y magnífica, por eso es importante temer al Señor y verlo como Él es: Justo y recto.

Con Dios no hay más o menos,  Él nos corrige y requiere de todos obediencia a sus mandamientos. Por lo tanto, para el Señor, no hay favoritos, hermosas, inteligentes o ricos, pero los que reconocen su Hijo como el único mediador entre Él y la humanidad y la única forma de salvación y redención eterna de nuestra alma.

En el Altísimo está la Verdad. Su placer es dirigirse por el Camino del Bien. Para ello dejó su Ley: a fin de purificarnos de todo pecado y enseñarnos a proceder racionalmente, actuando por la fe, y no por las emociones.

Sus enseñanzas, encontradas en los libros de la Biblia, son muy eficaces para restaurar y levantar el alma afligida, rechazada y desanimada, invadiendo las tinieblas con su luz. Así, cuando una persona grita  y clama su nombre, podrá beber del agua viva, la Palabra, de la cual Jesús había dicho que quien de ella bebiera nunca más tendría sed y alcanzaría, por medio de ella, una vida plena, satisfactoria, y todo le iría bien -tanto en su familia, como en la convivencia con todos.

Después de saciar a la persona por la Palabra de Dios, Él envía a su Espíritu para envolverla con Su Presencia, trayéndole la paz interior. Esta paz es tan grande que nada, ni siquiera la gente alrededor o el mundo, puede dar; sólo la tiene quien se entrega a Él de cuerpo, alma y espíritu y El busca con todas sus fuerzas.

Mis queridas, lo que Dios nos ofrece es mucho más que justicia. Él quiere ser parte de nuestro ser, andar con nosotros, ser nuestro mejor Amigo, nuestro Padre y Protector en todas las horas de nuestra vida. Y, a cambio, desea solamente que nos entreguemos a Él y confiemos en Su Palabra. ¿Eso no es maravilloso?

Doña Esther Bezerra