“….lo que dice, lo que dijere le será hecho…”. Marcos 11:23

“La muerte y la vida están en el poder de la lengua”. Proverbios 18:21

La lengua es uno de los órganos más sensibles y curioso del cuerpo humano, es flexible, no solo ayuda ha masticar, hablar o identificar sabores, es el único conjunto de músculos voluntarios que no se fatiga, no se cansa y la que no envejece.

Es ahí que tenemos el poder para bendecir o maldecir en un órgano tan pequeño e insignificante aparentemente, pero que tiene un gran poder.

Vosotros padres, ya se dieron cuenta que muchas veces hablamos por hablar sin ser conscientes que ofendemos, destruimos y sobre todo maldecimos?. Bajo nuestra responsabilidad cae el hablar cosas que traerán consecuencias y sufrimientos. Si vosotros volvéis atrás y recordáis vuestra infancia y vuestras experiencias seguramente ya habéis escuchado palabras negativas, palabras de maldición, de vuestros padres, familiares o personas y que transcurridos el tiempo esas palabras fueron cumplidas. Pues el mal uso esas bocas para maldeciros a través de aquellas palabras, y algunas veces, sin darse cuenta producto del enfado decís lo mismo para vuestros hijos, estáis repitiendo lo que tanto detestasteis y no quisisteis escuchar en aquél tiempo y que incluso provocó traumas en vosotros.

Antes de hablar palabras duras, palabras que lastiman, que hacen daño, piense y medite, ore a Dios para que os ayude a controlar la lengua, para hablar lo necesario, para decir palabras que edifiquen.

A partir de ahora que es conocedor del poder de su palabra, bendecid siempre a vuestros hijos, cuide cada palabra que va decirle aunque esté muy enfada/o. Es muy importante su bendición como madre o padre.

Bendiga a su hijo para que le vaya bien en el cole, en el futuro, en su sueños, en su metas y en todo cuanto puede hacerle bien.