“Había un hombre en la tierra de Uz llamado Job; varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal “(Job 1: 1)

El temor es, un don del Espíritu Santo que inspira reverencia a Dios y temor de ofenderle y apartarnos de todo mal, por el temor se llega al sublime don de la sabiduría.

El temor no es un sentimiento que aturde o agobia, sino que nos lleva a descubrir que solo el Señor es Digno, debemos de obedecer su Palabra. Sus caminos son lo verdaderamente valiosos para seguir, sus mandatos, preceptos y estatutosmerecen sumisión. Sin embargo: El miedo es, una sensación de angustia provocada por la presencia de un peligro, es un sentimiento de desconfianza que impulsa a creer que ocurrirá un hecho contrario a lo que se desea.

Dios no representa miedo, tampoco quiere que le tengamos miedo, sino todo lo contrario, quiere que le demostremos respeto a través de nuestra obediencia, con nuestras actitudes.

Cuando demostramos temor a Dios, Él, nos defiende. Quien teme a Dios tiene la garantía de que está con Él. Por eso el temor es el principio de la sabiduría, quien teme a Dios evita el mal y de ese modo evita muchos problemas. E incluso al pasar por dificultades, tiene Su ayuda para superar todo. El temor garantiza la protección de Dios. Ser temeroso es ser inteligentes. En la Biblia nos habla de Job:

“Había un hombre en la tierra de Uz llamado Job; varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal “(Job 1: 1). Job no se desviaba del mal.

¿Cómo me aparto del mal? Nos apartamos del mal siendo honestos, no robando, no mintiendo, siendo sinceros, respetando a Dios y a todos los que nos rodean y manteniéndonos alejados de la falsedad y de los cotilleos.

Todo aquello que nos lleva a cometer errores que perjudica a otros y a nosotros mismos se debe evitar. Eso es una forma de temor y obediencia. Así Job se convirtió en una referencia de comportamiento, hasta el punto de ser reconocido por Dios. El diablo trató de destruir la vida de Job, pero a causa del temor y la fidelidad de Job, Dios le dio el doble de todo lo que perdió. Dios quiere ser el dueño de nuestras almas, y desea otorgarnos la salvación eterna. El no quiere la condena o la destrucción por causa de nuestra desobediencia, por eso nos enseña sobre el temor. Familia, ¿Habéis enseñando a vuestros hijos sobre el temor a Dios?, ¿Somos temerosos de Dios por todo lo grande y maravilloso que Él Es?
La gran herencia que podéis dejar a vuestros hijos aparte de la fe, es el temor a Dios. Por temor a Él nos apartamos del mal, nos encaminamos hacia el Bien, reconocemos que sin Dios no somos nada, que por su Misericordia tenemos lo poco o mucho.

Hablad con vuestros hijos y sed la mejor referencia, eso hará que ellos cada vez que abran su maleta de la vida vean lo que vosotros le habéis enseñado sobre el temor a Dios.