Cuando tenemos Temor  a Dios estamos reconociendo Su Poder y al mismo tiempo demostramos confianza. Este Temor viene acompañado de la obediencia. Pude ver que algunos adolescentes confunden este temor con miedo y sin embargo Dios no busca eso en el ser humano, Él no desea causarnos miedo, quiere que le tengamos un Respeto y consideración por ser Nuestro Señor y Salvador.

Al perder el temor a Dios, las actitudes y comportamientos cambian, lo sabemos con las personas que están  a nuestro alrededor, cuando esas actitudes son indeseables y las consecuencias negativas.

Realizamos el juego de los vasos rotos. Pedí a una adolescente con los ojos vendados pasar por encima  de los vasos de cristal hasta llegar a un determinado lugar, ella nos cuenta su experiencia, tuvo temor de romper los  vasos para continuar y por ello esperaba que le guiarán o le indicara dónde debía poner los pies. Ese determinado lugar era  Dios. Los vasos, representaban el temor para andar con cuidado y saber dónde pisamos y poder avanzar hasta aquél  precioso lugar si queremos llegar hasta la meta

No podemos perder ese temor si no deseamos apartarnos  de los caminos de Dios, priorizar nuestra comunión con Él es también vigilar nuestras actitudes no por miedo, sino por amor a Su Nombre.

Estoy contenta  de poder aprender más y más.

Maribel Landaverde

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