Cuando llegué a Familia Unida mi vida estaba muy mal, era una persona triste, estresada, nerviosa, pues cargaba una depresión desde niña. A causa de eso tenia que tomar 3 pastillas para poder dormir, pero ni con eso conciliaba el sueño.

Desde pequeña veía bultos, escuchaba voces, tenía todo para ser feliz, una familia maravillosa, buenos amigos, pero el vacío y la angustia que tenia nada ni nadie me lo podía quitar.

Un día estaba frente a Familia Unida y me invitaron a entrar, recibí una oración y desde ese momento me sentí diferente, más liviana, así comencé a frecuentar y a los pocos meses me liberé de todo el mal que me oprimía.

Comencé a tener el deseo de ayudar a otros, a salir de esa vida vacía y triste como la que yo tenía antes, fui buscando cada día más a Dios, fui bautizada con el Espíritu Santo y mi deseo creció aún más de ayudar a los que sufren, y me dispuse a ayudar a los preadolescentes, para mostrarles a ellos que pueden recibir todo de Dios si le buscan como un día yo decidí buscarle.

Mi deseo es que Dios me use para formar en los preadolescentes hombres y mujeres de Dios, que mañana ayuden a otros preadolescentes y jóvenes.

Elinete Moreira
TFteen Valencia