¡Hola mamás!

Quiero compartir con vosotras mi experiencia como madre respecto a todos los cambios que dio mi pequeño Dieguito de seis años desde que asiste  a la EBI.

Por motivos de mucho trabajo a veces nos sentíamos estresados y no les podíamos dedicar el tiempo suficiente a los dos hijos que tenemos, eso hacía que ellos se sientan tristes y apagados, desmotivados para todo; sin embargo por sus oraciones continuas nuestra vida cambió y nuestra familia es otra, les dedicamos el tiempo que se merecen y estamos unidos. Hoy en día, Dieguito y su hermano son niños felices, todo, porque en la EBI aprendieron más de lo que como padres podemos enseñarles. Las educadoras priorizan el bienestar de la salud  espiritual  de nuestros hijos.

A Diego le encanta  ir a la escuelita, se lo pasa súper bien y sale contento de ahí contándonos sus experiencias y todas las enseñanzas que  con mucho amor las educadoras les enseñan. Me di cuenta cuánta dedicación ponen ellas en realizar las actividades para que nuestros hijos no solo comprendan sino también aprendan de una manera sencilla. Le enseñaron  a orar por sus padres, familia y amigos  y sobre todo  a usar su fe. Dieguito desde pequeño está aprendiendo a depender de Dios para cualquier situación y a ser temeroso de Él.

Agradezco a las educadoras por invertir el tiempo en ellos, cuidándolos con paciencia y amor, sobre todo valorando la salvación de su alma para que  más adelante sean grandes hombres y mujeres de Dios.

Wendy
Aluche