La oración es hablar con Dios sobre nuestras necesidades y de manera directa como si estuvieras hablando con un Rey y un amigo a la vez, es decirle a Dios lo que estás sintiendo y pensando, debes ser sincero y tener una conversación como lo tienes con tus padres o deseas tener con ellos.

Te diriges a Dios con tu propia forma de hablar, no tienes que repetir siempre lo mismo como de una recitación se tratara, de ser así seríamos robots repitiendo siempre lo mismo.

La oración viene de la mente, de nuestros pensamientos, debemos orar siempre, al despertarnos, para bendecir los alimentos y antes de acostarnos,  puedes orar  siempre que necesites hablar con Dios. Por ejemplo, cuando algún familiar o amigo está pasando por problemas o está enfermo.

¿La oración tiene poder?

¡Por supuesto! Hazlo en el Nombre del Señor Jesús y no te olvides de agradecerle por cada momento de tu vida. La oración no sólo es para pedir, sino también para agradecerle y alabarle.

Dios siempre responde a una oración sincera y llena de fe, nos responde en su debido momento, basta creer y confiar.