La Grandeza y la Sabiduría de Dios son infinitamente poderosas, la mente del hombre no puede alcanzar Su dimensión.

¿Cómo comprender Su Amor Fiel por hombres orgullosos, egoístas y con errores?

¿Cómo entender ese Amor Misericordioso y Compasivo que todo sufre, todo cree, que espera y jamás termina?

El Amor de Dios fue tal que Él dio al mundo a Su Único Hijo para pagar por los pecados de la humanidad, comprando la Salvación Eterna para todos los que en Él creen. Ese es el verdadero Amor: una actitud de entrega. El propósito del Señor Jesús, hablando de Él mismo, enseña: “Nadie tiene un amor mayor que éste: que uno dé su vida por sus

Cuando reconocemos el sacrificio del Señor Jesús por nosotros, comenzamos a entender Su Plan de Salvación, el verdadero Amor, que dio a todos la oportunidad de evitar la muerte eterna en el infierno. Y lo poco de Él que nos es revelado cuando reconocemos Su sacrificio, ya es suficiente para transformarnos en personas de bien y perdonadas, imagina ¿qué ocurre en nuestra vida cuando Le Conocemos completamente?

“Y de conocer el amor de Cristo que sobrepasa el conocimiento, para que seáis llenos hasta la medida de toda la plenitud de Dios.”(Efesios 3:19)

Con el entendimiento de Su Plenitud en Impotencia, Omnisciencia y Omnipresencia, nos quedamos aún más admirados por Su Poder, Su Ciencia y capacidad de estar en todos los lugares al mismo tiempo. Sus ojos penetran en nuestros pensamientos, en lo profundo de nuestra alma, y nos conocen muy bien. Si nos rendimos a Él para Servirle, podemos asimilar Su carácter al aplicar Sus Enseñanzas, después Su Espíritu envuelve nuestro ser y pasamos a vivir la fe inteligente, siendo dirigidos y consolados por Él, Amándole sobre todas las cosas. Así como Su Amor es demostrado por Su entrega por nosotros, Él también nos pide un amor marcado por nuestra entrega, materializada en la obediencia: “Si me amáis, guardaréis mis mandamientos.”(Juan 14:15).

Quien ama a Dios, Le obedece. Y esa obediencia a la Palabra de Dios es la fe inteligente. Aunque que sea importante ir a la escuela y estudiar, no es necesario ser culto o formado en alguna cosa para recibir las bendiciones de Dios; Él sólo quiere nuestra fe y obediencia. La visión que Él nos da para la vida es mucho más que una universidad; somos formados con Su Sabiduría, que vale más que oro y piedras preciosas. Esa fe es nuestra incomparable riqueza. ¡Imagina lo que puede suceder a quién se entrega en las Manos del Dios Poderoso! Verá lo imposible suceder mediante el Amor de la Fe!.

Doña Ester Bezerra