“En aquellos días yo; Daniel estaba planteándome por tres semanas enteras, no comer ninguna cosa deseable, ni carne, ni vino entrarán en mi boca hasta que se cumplieran las tres semanas completas (Daniel 10:2-3)

Este pasaje extraído del libro de Daniel es el ejemplo de un ayuno “parcial”, realizado en medio de las actividades del día a día, con el propósito de alcanzar de Dios la revelación y su voluntad.

El ayuno no es apenas dejar de ingerir alimentos, más sí, es una esencia, un acercamiento más próximo a Dios, podemos decir que el ayuno es la abstinencia de la “voluntad de la carne”; de las cosas normales del día a día tales como: dejar de asistir televisión,(excepto los programas de la IURD, o películas cristianas que fortalezcan vuestra fe ej. Abraham, Moisés, David, etc.) de navegar en internet,(excepto el blog de la EBI, el blog del Obispo Macedo y el blog de la fe la IURD) futbol, noticias y revistas.

El Ayuno está echo con el propósito de tocar el corazón y demostrar nuestro temor a Dios.

Cuando dejamos las voluntades de nuestros día a día y separamos el tiempo para leer la palabra de Dios, orar, adorar, alabar y engrandecer el nombre de Jesús, estamos sacrificando la carne y alimentando el Espiritu y el alma. Al ayunar dedicamos más tiempo para las cosas espirituales y nos acercamos más a Dios.

Para estar más cerca de Dios y ser llenos del Espiritu Santo toda la familia debemos andar por el mismo camino, enseñe a su hijo con ejemplos lo que usted va realizar día a día durante estos 21 días. Usted será el modelo que ellos (sus hijos) querrán imitar y seguir.

Es cierto, no es fácil, pues como adultos nos cuesta negar nuestra voluntad dejando de asistir programas de televisión que no nos ayudan en nada y especialmente que perjudican a vuestros hijos, muchos padres no sabéis el tiempo que vuestros hijos pasan frente a la TV, a los videojuegos, a la páginas sociales, al internet, etc…El mundo con las artimañas que el mal pone cauteriza la mente de las personas e incluso pasan desapercibidas e ignoradas por los adultos para destruir a los niños, adolescentes y jóvenes; por causa de eso, nos olvidamos de nuestra comunión con Dios, de estar más cerca de Él, de estar llenos de su Presencia, bautizados con el Espíritu Santo.

Con el Ayuno de Daniel Dios nos da una vez más la oportunidad de entregarnos y priorizar nuestra salvación.

• Siga las orientaciones que recibe en la Iglesia y hable de ello con sus hijos, pregunte sobre las orientaciones y enseñanzas de las educadoras en la EBI sobre el Ayuno de Daniel.

• Lea la Biblia con sus hijos y en familia medite la Palabra de Dios.

• Asista películas cristianas y programas de la IURD y comente con sus hijos, deje que ellos saquen su propia conclusión y aprendan a tener necesidad de meditar en la Palabra, y sobre todo que tengan la necesidad de ser llenos del Espíritu Santo.

• Dedique tiempo a sus hijos para dialogar, ayúdeles en sus inquietudes y demuestre ser un buen cristiano, como el Señor Jesús nos enseña. Recuerde que como padre usted debe ser el/la primero/a de llevar a sus hijos por el camino de la Salvación.

• Evite enfadarse y ser agresivo, pues este ayuno le ayudará a controlar sus nervios si está en espíritu dispuesto a sacrificar sus voluntades y dedicarse de lleno al Ayuno de Daniel.

Veréis los resultados, no solo en vosotros los padres, sino también en vuestros hijos.

Que el señor Jesús os bendiga grandemente en este propósito.