Y los que son de Cristo han crucificado la carne, con sus pasiones y deseos” Gálatas 5:24 

Por qué negar nuestra carne para andar en el Espíritu de Dios?

Cuando andamos en Espíritu, tenemos hambre de la Palabra de Dios, leemos la Biblia, meditamos en el, buscamos Su dirección, caminamos en Espíritu y somos controlados por el Espíritu de Dios. No hay opción para dejarnos guiar por la carne.  Al caminar en Espíritu, no daremos rienda suelta a lo que nuestra carne pide, desea o exige.

Nuestras obras, las acciones, la forma de actuar y comportarnos son las evidencias de que estamos caminando en el Espíritu o en la carne.

Cuando pasamos situaciones difíciles en la EBI, con el trabajo de equipo entre educadoras, con los padres y con los niños, demostraremos qué frutos tenemos. Los que andan en la carne no pueden agradar a Dios.

Si el comportamiento no es el adecuado como representante de Jesús en esta tierra y como elegida de Dios para enseñar a los niños Su palabra, no podrá dar buenos frutos ni ver resultados en la vida de los niños.

Este fue el mensaje de la Coordinadora Nacional del trabajo voluntario en la EBI.

¿Cómo ha sido la forma de enfrentar y lidiar ante ciertas situaciones?

¿Cómo lo has resuelto? En la carne o en el Espíritu?

¿Qué tipo de frutos has demostrado tener con tus compañeras de la EBI o incluso con los niños?

Los niños son almas preciosas para el Señor Jesús, por lo que corresponde  a cada una de nosotras, cuidar y enseñarle dándole la importancia que merece el mensaje que trasmitimos. Hoy en día nuestra sociedad se está corrompiendo más y más, y algunas veces las familias no están viendo el peligro al que sus niños desde pequeños están expuestos, le restan la importancia necesaria a las influencias negativas de la publicidad y la moda, que incitan  a la sensualidad, la forma de comportarse en todo lugar, nos muestran claramente los frutos de la carne, padres que beben con sus hijos, hijos que ven en sus padres no solo peleas; sino malos ejemplos. Madres que  ven como algo normal  en sus niñas  que ni han llegado  a la pubertad vestirse indecorosamente, con ropas muy pequeñas que enseñan todo, aunque su objetivo no sea la sensualidad, es la realidad, están exponiendo su cuerpo a todo aquél que pasa por la calle y consecuentemente están expuestas al peligro.

¿Qué pensará un niño/a de su padre/madre que fuma, bebe, mira telenovelas o películas donde se incita al romance e incluso a los deseos sexuales precoces? Los hijos al ver aquellas, “aparentemente inofensivas” escenas románticas tienen curiosidad,  desean hacer lo mismo, sueñan con aquello e imaginan escenas  así cuando sean mayores. Es necesario que los niños/as ocupen sus pensamientos en ello alimentando ese tipo de sentimiento?

¿Qué sabe un niño, un adolescente, lo que es una relación sentimental?. Tener una novia, un novio? a caso él/ella sabe la responsabilidad de una relación que lleva al matrimonio?. Hoy en día se han volcado los  papeles, muchos no le dan valor  a nada, por eso las personas son infelices, divorcios, separaciones, no hay compromisos, todo es normal para el mundo y en ello los niños y jóvenes adolescentes están sumergidos. Todo esto es fruto de la carne.

Es importante estar en Espíritu, buscar estar más en comunión con Dios, meditar en Su Palabra y dejar que Él guíe nuestros pasos, buscar Su sabiduría para lidiar con esas situaciones y cambiar de actitud para agradar a Dios.

El cambio empieza por los adultos, de lo contrario estaremos actuando en la carne y no lograremos los resultados que buscamos para ayudar y enseñar  a los pequeños.

Un mensaje lleno de fe y toma de conciencia respecto a este tema “frutos de la carne y frutos del Espíritu Santo”

Se aprovechó esta reunión para hacer la entrega de certificados, a las nuevas voluntarias que realizaron el curso de capacitación “Aprendiendo para Enseñar” 

“Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.  Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu. “(Gálatas  5: 22-25).