Este mes, estamos viviendo “El poder de la oración”. Hemos aprendido que no es tan solo enseñar a orar, o dar explicaciones sobre lo que esto significa, sino de vivir este poder.

Y cuando se trata de la vida de un niño o de un pré-adolescente, quienes más tenemos que creer en ellos somos nosotros. Porque cuando lo hacemos, creemos fielmente en lo que el Señor Jesús nos ha enseñado.

Cuando vemos a un niño que parece ser el más rebelde, o el que tiene más problemas, el que es de comportamiento más difícil, debemos saber que aunque la mayoría de las personas tiendan a darse por vencidas pensando que ese niño no tiene solución, nosotros que conocemos este “Poder de la oración” podemos creer y ver las cosas de otra manera.

En la EBI y el TF Teen, tenemos esa visión que Dios ha colocado en cada uno de nosotros, sabiendo que este problema puede ser un testimonio de cambio de vida mañana.

Estimados orientadores y educadoras, ya han puesto en practica este “Gran poder de creer”? Pues esta es la verdadera oración sincera.

Los discípulos del Señor Jesús estaban con El todo el tiempo, pero aun así, en una oportunidad El los llamó generación incrédula. (San Marcos 9:14-19)

¿Por qué?  Porque no basta solo estar, debemos también y por sobre todo creer… Meditemos en esto.

 

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