El mejor regalo que Dios nos puede dar  a través de una esposa, son los hijos. Yo, tengo a Sara, ella me brinda alegría, su inocencia, su simplicidad, su ternura, me contagia y me motiva a ser un padre ejemplar.

No es nada sencillo ser padres, a veces nos queda poco tiempo para estar junto a ellos para pasar más tiempo como desearíamos, aprovecho cada instante de mi tiempo para disfrutar de mi hija, mi princesa, así ella también pueda ver la presencia de su padre en casa.

Siempre estoy aprendiendo y  preparándome para asumir mi responsabilidad, junto a Eva, mi esposa, pedimos la dirección y sabiduría de Dios, sin Él nada somos.

ADRIANO MARTINS LIMA