UNA MISIÓN ES OBJETIVO QUE CUMPLIR

Nuestra misión, supera cualquier obstáculo o limitación que pueda existir en el cuerpo de educadoras voluntarias. Es un privilegio enseñar e instruir  a los niños en el camino de Dios, es un placer cuidar de los más pequeños mientras sus padres asisten a la reunión para alimentarse del alimento espiritual que nunca perece, la Palabra de Dios.

Todos necesitamos fortalecernos y por ello nos reunimos mes a mes para aprender más y poner por obra la Palabra de Dios, compartimos experiencias, trabajamos en equipo, la aportación en ideas innovadoras de cada integrante es importante y puesta en ejecución.

A ello, añadimos el mensaje de doña Esther que nos aporta espiritualmente y son vitaminas para vuestra alma.

“Y conocer el amor de Cristo, que excede todo entendimiento, para que seáis tomados de toda la plenitud de Dios”. (Efesios 3.19)

Este amor viene de Dios, y no de nosotros mismos; está más allá de nuestra comprensión, más de lo que podemos imaginar. Es lo que nos hace capaces de amar, ser misericordiosos, pacientes, tener placer en hacer el bien a las personas. Por conocer ese tan gran amor, somos alegres y llenos de paz.
Tener y vivir el Fruto de Su Santo Espíritu, así como Sus Palabras dentro de nosotros, nos hace una fuente del cual brota palabras de ánimo y de fe. Bebemos y damos el Agua Viva, pues, a causa de ella, nunca más tenemos sed en el alma; bendecimos a nuestra familia y a las personas que nos rodean.

Un mensaje maravilloso que mueve nuestra consciencia y deseo de servir enseñando y cuidando a  los niños.

Os estaremos contando y compartiendo más experiencias en nuestra próxima reunión.