Abril 2016

Una nueva visita a pediatría del Hospital de Getafe y una nueva experiencia más que se suma  a nuestras visitas. Siempre tenemos algo que añadir para contarles.

La familia junto al personal de pediatría nos recibieron contentos y sorprendidos, no solo nos quedamos en el sector de pediatría, sino que también, avanzamos unos cuántos metros hacia el fondo del pasillo  y cha, cha, cha, cham… nos encontramos con la parte de emergencia. Encontramos más niños, los padres sorprendidos y los peques también!

Fuimos disfrazadas de flores, llegó la primavera al hospital y estás flores  desean dejar su fragancia sonriente por dónde pasan.

Rápidamente elaboramos algunos globos en forma de espadas, había que luchar con la enfermedad, con el dolor, con ese problema que les había llevado hasta ese lugar. Por su puesto que ningún niño quiere llegar  allá, pasar por las exploraciones médicas. Aunque las enfermeras y la médico pediatra son muy majas, agradables, esperan  a sus  pequeños pacientes con una sonrisa, no les quita el susto y la incertidumbre de preguntarse así mismos, si se quedarán ahí o no, y cuánto tiempo?. Si estarán con papá y mamá, si verán  a sus  amigos….bueno, un montón de preguntas en esa pequeña cabecita, pero claro! nuestra misión es desviar todo ese sin fin de preguntas por un momento de alegría. Sí, alegría, aunque se encuentren enfermitos, pueden sonreír, algunos están más desanimados, les enseñamos nuestras marionetas parlantes que les habla dándoles ánimo, ¡todo va salir bien! ¡volverán a casa pronto! ¡tenéis que estar seguros! ¡Tenéis que desearlo!. Vamos a echar a la tristeza, ¡fuera tristeza!, debemos combatir contra ella para que las defensas de vuestro cuerpo puedan estar activadas y alertas para luchar contra ese malestar.

Así, los  niños se tranquilizan y los padres también nos agradecen al saber que hay personas  empáticas por el dolor y preocupación ajena.

Salimos contentas, misión cumplida!